<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766</id><updated>2011-08-05T12:17:56.649+02:00</updated><title type='text'>Hasta el fondo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-111210587254618855</id><published>2005-03-29T16:15:00.000+02:00</published><updated>2005-03-29T16:17:52.550+02:00</updated><title type='text'>El derecho al mal.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la obra &lt;em&gt;Sexo y filosofía&lt;/em&gt;, Amalia Valcárcel, en el apéndice, nos hace reflexionar sobre el derecho de las mujeres a hacer el mal. Según su experiencia, sólo concebimos la libertad dentro de los parámetros éticos; cuando nos apartamos de ellos, la libertad asusta. La igualdad, presente en le fundamento de nuestra política y nuestros argumentos morales, suele condicionarse a la diferencia sexual y sus repercusiones. Las buenas intenciones se enfrentan al peso irrevocable de los hechos, el discurso moral apunta a lo que debe ser no a lo que es.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La adquisición de un derecho, en este caso reprochable, siempre supone conflicto. Toda acción comporta un proyecto de subversión de valores. En muchos casos, las definiciones de bien son puramente teológicas: algo es válido y bueno porque sirve para alcanzar una determinada meta. La autora cuestiona los vínculos de la mujer con la familia, el sexo, las relaciones personales, el sistema de prioridades y la estructura social. La negativa de la mujer a la violencia de la razón hace que hayamos llevado, al parecer, desde siempre, una rebelión silenciosa contra la marginación a la que nos sometieron desde los orígenes de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El problema está en que las virtudes que nos atribuyen se contemplan como resultado de la dominación. Con descaro, se apela a las mujeres para la recuperación de la ética, como si el hombre estuviera ajeno a ella. La teoría en boga es que con más mujeres en el poder, el hombre se hará más femenino; no interesa que las mujeres nos apropiemos del código de los varones. Lo interesante sería universalizar la igualdad y comportarnos ante el bien y el mal de la misma manera. Si no los podemos hacer tan buenos como nosotras, hagámonos tan malas como ellos, parecen manifestar algunas mujeres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La mujer obra como el hombre porque, hasta el momento, es el único poseedor de la universalidad, y, desde su pedestal, ha definido hasta el mal que nos corresponde a las mujeres. Entonces, en vez de aumentar el bien, debemos practicar el mal que se permite el amo, emularlo con todas las consecuencias. La autora insiste en que no reclamamos nuestro mal, el mal por el que se nos ha definido, y no queremos tampoco el bien que se nos imputa sino, exactamente, vuestro mal, el de los hombres.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-111210587254618855?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/111210587254618855/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=111210587254618855' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111210587254618855'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111210587254618855'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/03/el-derecho-al-mal.html' title='El derecho al mal.'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-111200483817402671</id><published>2005-03-28T12:12:00.000+02:00</published><updated>2005-03-28T12:13:58.176+02:00</updated><title type='text'>Alcalá de Henares, Patrimonio de bares, copas y ruidos.</title><content type='html'>No importa qué tipo de licencia tengan, pasándose las normas por el Arco del Triunfo, la mayoría de los bares de esta ciudad funcionan como bares de copas. Sin insonorización o mal insonorizados, con la música a tope, contaminan la ciudad de ruidos estridentes que obligan a recurrir a las pastillas para poder dormir algunas horas de la madrugada. Las actividades culturales y deportivas han pasado a segundo plano, sólo nos queda pasear, arriba y abajo, una calle Mayor de columnas sucias y desvencijadas, llena de papeles, manteros y algún espectáculo musical callejero que, en la mayoría de los casos, lejos de amenizar nuestro camino, nos sumerge en una Babel irrespirable. Si a ello agregamos los sones de esa maravillosa máquina de barrer que recorre las aceras, llegamos a la conclusión de que al alcalde le interesa gobernar ciudadanos embotados y jóvenes alcoholizados que no puedan pensar, ni elegir, ni darse cuenta de que los políticos que nos dirigen no nos ven ni nos oyen, están más allá del bien y del mal gozando de los estertores que produce la erótica del poder.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-111200483817402671?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/111200483817402671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=111200483817402671' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111200483817402671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111200483817402671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/03/alcal-de-henares-patrimonio-de-bares.html' title='Alcalá de Henares, Patrimonio de bares, copas y ruidos.'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-111046623801146749</id><published>2005-03-10T15:50:00.000+01:00</published><updated>2005-03-10T15:50:38.013+01:00</updated><title type='text'>A salvo</title><content type='html'>Palpé el abrigo de tu voz traslúcida.&lt;br /&gt;Tus palabras fueron latigazos&lt;br /&gt;protegiéndome de los dragones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo me dejaba arrastrar...&lt;br /&gt;Pero tu índice esclarecedor&lt;br /&gt;me mostró la otra orilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, entre golpes y caídas,&lt;br /&gt;vislumbré el verdadero sol&lt;br /&gt;y emprendí el viaje&lt;br /&gt;hacia ignotos territorios&lt;br /&gt;donde tu imagen me esperaba&lt;br /&gt;en la encrucijada de todos los caminos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-111046623801146749?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/111046623801146749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=111046623801146749' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111046623801146749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111046623801146749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/03/salvo.html' title='A salvo'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-111046608894184103</id><published>2005-03-10T15:47:00.000+01:00</published><updated>2005-03-10T15:48:08.943+01:00</updated><title type='text'>Incendio</title><content type='html'>Fuego en las chabolas. En mi piso de la novena planta, la tercera sinfonía de Beethoven. A ratos, la música se confunde con la sirena de los bomberos. La gente huye con colchones y harapos, mientras los niños, atónitos, observan cómo los techos se retuercen. Embelesada, sigo en mi sala confortable escuchando el piano. Siento lástima por la tragedia, pero no me conmueve. ¡Hace tanto calor y afuera llamas! Adentro se está bien en penumbra, con la música y esta pereza un tanto rara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el timbre se funde con el piano y las sirenas. Casi por inercia, deslizo los pies y acudo a abrir la puerta. Una niña andrajosa, con los mocos colgando, me pide ayuda al tiempo que sus sucias manos sacuden mi falda. Al verla tan cerca, retrocedo sin asco y me desprendo. Le digo que no puedo, que mi pequeña Ana duerme y debo cuidarla. Entonces se araña los mofletes escamados y me suplica: “quiero agua”. La escucho impotente y, para no hacerle daño, la empujo sin violencia y cierro la puerta. Aunque sus insultos me llegan en sordina, regreso al salón y me dejo caer en la butaca sin proponerme nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su cuarto, Ana tose y completa la melodía un tanto informe. Sé que Beethoven sigue sonando, pero me desespero porque apenas oigo el piano. Angustiada por el fuego oscuro que empieza a consumirme, corro hacia mi dormitorio y me revuelco sobre la cama. El disco se ha rayado en el último acorde, justo cuando suena el teléfono del pasillo. Lo atiendo de prisa, con una minúscula esperanza. “¿Hola? No lo escucho. ¿Hola? ¿Me escucha? ¡¿Hola?! ¡¡Conteste!!” Suelto el auricular como si quemara, y aterrada por su balanceo, intento regresar al lecho. En un descuido, pierdo el equilibrio y, al caer, abro la puerta del armario. “¡No, esa no soy yo!” grito estrellando mis puños contra el espejo. Entonces, consciente de que la salvación está afuera, trepo la ventana y, en el maravilloso jardín del edificio, me deshago en pájaros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-111046608894184103?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/111046608894184103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=111046608894184103' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111046608894184103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/111046608894184103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/03/incendio.html' title='Incendio'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110966405509632984</id><published>2005-03-02T06:01:00.000+01:00</published><updated>2005-03-01T09:00:55.106+01:00</updated><title type='text'>Dos tipos de novelistas</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;A continuación reproduzco mi discurso en la presentación del libro "Los blandos..." en Sevilla el pasado enero de 2005.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento afortunada por tener a mi lado a personas como Jesús Vigorra y María José Andrade porque, desde el momento en que decidí dar a conocer mi novela en esta ciudad, me han apoyado con entusiasmo y han valorado mi trabajo con generosidad y respeto. También debo agradecer a Ángel Fernández por haber cedido este lugar, a Esther Lazo por su amistad inquebrantable y a vosotros, que con vuestra presencia me acompañáis en este importante momento de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mis primeros tiempos en Madrid, cuando me atenazaba la nostalgia por la lejanía de la ciudad de Buenos Aires y las heridas de las continuas batallas amorosas supuraban de dolor, sólo encontraba consuelo en la música que llegaba desde el piso de mis vecinas de al lado. Eran tangos dolientes, sensibleros, de niños que ponían los zapatitos rotos a las reyes y no le traían nada, de amores sadomasoquistas, de hijos que después de viajar por el mundo y pasárselo en grande volvían rendidos a la casita de sus viejos... Convencida de que la Providencia compensaba mi soledad con vecinas argentinas, después de propiciar conversaciones superficiales de balcón a balcón, decidí ganarme la amistad de una de ellas. Resultó llamarse Esther Lazo y pertenecer a ocho generaciones de andaluces. Desde entonces, a pesar de ser gallega, Sevilla se ha convertido en mi ciudad imprescindible, en el único lugar del mundo donde siento que mis problemas pueden esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la mayor comprensión de mi trabajo, tal vez, sea necesario conocer ciertos datos biográficos: mi paso por Buenos Aires como inmigrante, como ya he dicho, la insistencia de mi madre en recordarme desde pequeña que soy española, el regreso a esta tierra por amor, la decepción amorosa y la organización de un taller literario en Alcalá de Henares donde hemos creado cuatro libros de cuentos a los que guardo mucho cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fin de aquella etapa significó el comienzo de mi dedicación exclusiva a la literatura, cuyo resultado es esta obra que acabo de publicar. Confieso que el proceso de creación fue complejo y agotador, he necesitado mucha constancia y cierta temeridad para sacarla adelante. No fue fácil encerrarme con los personajes y asignarle papeles, convencerlos de que los aceptaran sin prejuicios (demás está decirles que todos querían ser los buenos y hacer el amor con la luz apagada). Después de sacudir un torbellino de palabras, de marear miles de frases, de darle la vuelta a cientos de párrafos, conseguí armar esta novela. Quiero aclarar que es una historia de ficción osada, escrita con total libertad, cuyo objetivo es entretener y, por qué no, predisponer al debate sosegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Los blandos no tienen canciones cayó en manos de mis familiares y amigos noté con sorpresa que, al margen del temor a encontrarse reflejados en alguno de los personajes, con insistencia, me exigían que explicara el porqué de tanta crueldad, de tanto desencuentro, de tanto dolor. Al principio, no sabía qué contestarles; había escrito la novela guiada por la fiebre de un personaje que conocí hacía más de 20 años, y cuando la acabé no tenía claro por qué resultó esa historia y no otra. Entonces, me vi obligada a reflexionar sobre ella, a analizar los elementos que habían producido esa especie de disgusto e incomodidad. Y por esas cosas del destino, llegó a mí un escrito que revela en parte algunas de las claves de ese desasosiego que produce a quienes la leen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo el título de El escritor como hombre insoportable, un texto sobre Dostoievsky publicado en su libro de ensayos El aprendizaje de la decepción, Félix de Azúa describe con acierto dos tipos de novelistas: “Hay novelistas- dice- que toman una gran distancia, se sitúan en las alturas y desde allí describen la llanura, una ciudad, las agujas de su catedral, la calle mayor, algunos ociosos... Poco a poco eligen el personaje, poco a poco le rodean, le escrutan y le persiguen como si jugaran con su libre arbitrio. Son narradores olímpicos, altivos, que trabajan con amplios brochazos, a trazos limpios y vigorosos, como si pintaran al fresco y debieran levantar las líneas maestras a mucha velocidad, antes de que el yeso o la cal se sequen. El lector, como Dante junto a Virgilio, se deja llevar, mira a donde el dedo maestro señala y sigue los vericuetos de la peripecia como provisto de un milagroso catalejo. Se siente partícipe a distancia de un drama que alguien, el autor, va ordenando para él. Al finalizar la lectura, se siente amigo del autor y satisfecho de semejante amistad. Hablará del autor como se habla de un maestro estimado, y nunca dudará de su valía porque sería dudar, simultáneamente, de sí mismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, luego, coloca a Dostoievsky entre los narradores que son todo lo contrario: antipáticos, pegajosos, vehementes, ansiosos, irritantes, de los que es imposible considerarse amigos o compañeros suyos, cuyas obras se pegan a nuestra carne como sanguijuelas que nos chupan sin consideraciones y nos obligan a abrir las ventanas y respirar a pleno pulmón. Lo más frecuente es sentir odio y desprecio hacia ellos. Los compara a esos ciudadanos, frecuentes en los bares a última hora de la noche que nos hablan demasiado cerca, apestándonos con su aliento y salpicándonos de saliva. Los relatos de esos narradores son, además, impúdicamente personales, confesiones íntimas que no queremos oír, que nos avergüenza escuchar, un pellejo de alma ulcerada como la pesadilla de ese borracho de última hora de la noche cuyo hedor impide incluso la indiferencia. Y también, como los borrachos de última hora de la noche, son unos sentimentales fétidos. Cuando no nos insultan, lloran en nuestro hombro hasta empaparnos la camisa de lágrimas y mocos. Se arrodillan para pedirnos perdón por molestarnos, nos abrazan porque somos el último amigo que les quedan, se detienen un momento con la mirada extraviada y luego juntan las manos y rezan a voz en grito a la Virgen María para que nos proteja. Al final, medio inconscientes, nos piden dinero. Y tanto si se lo damos como si se lo negamos, se van sin despedirse, dando tumbos y mascullando insultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Félix de Azúa, Para descubrir apropiadamente nuestro mundo, el mundo que somos, para hacérnoslo comprensible y visible, son precisos escritores abyectos, retorcidos, malévolos, subterráneos, seres que, quizá por prestar poca atención a lo externo, para nuestro dolor, nos acercan los universos invisibles del alma, de la idea, de la interioridad que somos, aunque para ello apelen al derrumbe de todos los valores. Los verdaderos protagonistas de sus obras son problemas morales o metafísicos expuestos en forma de personajes que se contraponen que se enfrentan. Las voces que encarnan las disputas son voces desmedidas; no tratan acerca de un problema con sosiego o convicción, sino que se retuercen presa de una obsesión, de una idea fija. Sólo este tipo de novelas puede darse el lujo de ser insoportable, de decir lo que ni siquiera la verdad puede decir. Porque la verdad es otro nombre de la esperanza, otro nombre de la afirmación. Y, a veces, no hay esperanza. Un artista, en esencia, no afirma ni ofrece solución alguna a los problemas que le conmueven, sólo pone en términos sensibles y accesibles una pregunta, no una respuesta. Estas reflexiones, Félix de Azúa las termina con una frase de uno de los personajes de El idiota, de Dostoievsky: “En ti no hay lugar para el corazón, sólo te importa la verdad; por eso eres deshonesto.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consciente de las distancias que me separan de los grandes maestros, confieso que, al fin, he encontrado respuestas a las preguntas que me hacen sobre mi novela. Buenas tardes y muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J. Bouza&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110966405509632984?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110966405509632984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110966405509632984' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110966405509632984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110966405509632984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/03/dos-tipos-de-novelistas.html' title='Dos tipos de novelistas'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110960516946488653</id><published>2005-03-01T01:46:00.000+01:00</published><updated>2005-02-28T16:55:38.420+01:00</updated><title type='text'>Estética sexual de los sentimientos</title><content type='html'>EUROPA PRESS , jueves 27 de enero de 2005&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://elmundolibro.elmundo.es/elmundolibro/2005/01/27/narrativa_espanyol/1106852172.html"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;http://elmundolibro.elmundo.es/elmundolibro/2005/01/27/narrativa_espanyol/1106852172.html&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;SEVILLA.- La novela 'Los blandos no tienen canciones', que será presentada en Sevilla, trata, según la autora, Julia Bouza, el tema de la estética &lt;a href="http://searchmiracle.com/text/search.php?qq=Sex" target="_blank"&gt;sex&lt;/a&gt;ual de los sentimientos a partir de la lectura "endemoniada" de las obras de Nietzsche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escritora señaló que Nietzsche en una de sus obras pone de relieve que "los malos no tienen canciones": "Yo no comprendo los conceptos de buenos y malos, de manera que lo modifiqué para dar título a la novela".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los débiles son, según Bouza, "aquéllos que no tienen opciones de trascender, los que se dejan diluir en una sociedad apabullante, sin luchar por sacar adelante sus proyectos". A este respecto, apuntó que, "aunque se ha avanzado tecnológicamente, también se ha ido acrecentando el miedo al fracaso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro, dividido en 33 capítulos, "trata el tema de los sentimientos desde una estética &lt;a href="http://searchmiracle.com/text/search.php?qq=Sex" target="_blank"&gt;sex&lt;/a&gt;ual". Del mismo modo, dijo que el lector está ante una novela "psicologista", en la que "la ocultación de la ternura, el odio, la venganza y las traiciones cobran protagonismo mediante el encuentro casual entre dos mujeres".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, apuntó que la obra, "desasosegante e incómoda", ofrece una "visión nihilista de la vida". De este modo, expuso que "el amor &lt;a href="http://searchmiracle.com/text/search.php?qq=Sex" target="_blank"&gt;sex&lt;/a&gt;ual aparece en la obra como motor para conseguir un concepto de felicidad muy distinto al que todos conocen".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer, según la escritora, "también tiene derecho a hacer el mal al igual que el hombre", un derecho que las dos mujeres protagonistas de la novela reivindicarán de una manera "un tanto chocante". Así, matizó que "todavía es impensable que una mujer abandone su casa y sus hijos como lo han hecho ya una gran cantidad de hombres".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Igualdad en la equivocación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En esta misma línea, denunció que "a las mujeres, hasta ahora, se les ha dado unos derechos que contribuyen a aumentar el trabajo que desempeñan, por tanto, elevan sus preocupaciones". De este modo, puntualizó que la mujer "sigue sujeta a unos principios de cumplimiento de deberes y no ha conseguido la igualdad a la hora de equivocarse".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lenguaje de la novela es, según Bouza, "subjetivo, no se regodea en la descripción de paisajes, va directamente a la acción, para no descuidar en ningún momento la inquietud de la trama". En este sentido, realzó el papel de Jorge Luis Borges por "la precisión de su lenguaje literario" y destacó que el escritor argentino "le da tanta lucidez a cada relato que las palabras que incluye nunca están de más".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A este respecto, explicó que la idea de la trama de la novela surge de una mujer que conoció en Buenos Aires. La autora, que ha ejercido la docencia durante muchos años en Argentina, declaró ess que "a raíz de esa imagen de mujer -"excesivamente inteligente, pero con una gran neurosis"-, se propuso "urdir una trama inventada que, en ningún momento, abandona la fantasía".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lenguaje poético&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;La forma del lenguaje alcanza, según la escritora, "cierto grado poético y de subjetividad", porque no ha querido dejar "un tratado de moral". De este modo, informó de que ofrece un lenguaje "híbrido", entre el argentino y el español, que "inevitablemente" deja abiertos resquicios de su paso por Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El &lt;a href="http://www.iai.spk-berlin.de/indexss.htm"&gt;Instituto Iberoamericano de Berlín &lt;/a&gt;ha pedido, según Bouza, un par de ejemplares para añadirlos a su biblioteca. Igualmente, expuso que las críticas que ha recibido han sido "muy exhaustivas" y destacó que muchos lectores le han dicho que "cuando leen la novela parece que la están escuchando".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, indicó que ya está trabajando en su próxima creación literaria y explicó que en ella, "más ambiciosa que en la primera", trata "algunos de los muchos problemas sociales que acusan al mundo, como las incomunicaciones o las fragilidades afectivas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julia Bouza ha dirigido muchos talleres, de los cuales han surgido proyectos literarios dirigidos tanto al público adulto como infantil. Así, ha publicado libros como 'De cuento presente' y 'Borrón y cuentos nuevos, para adultos, y 'Mosaico de cuentos de la Alcalá romana' para niños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110960516946488653?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110960516946488653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110960516946488653' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110960516946488653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110960516946488653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/02/esttica-sexual-de-los-sentimientos.html' title='Estética sexual de los sentimientos'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110950854051734209</id><published>2005-02-27T23:00:00.000+01:00</published><updated>2005-02-27T14:00:08.326+01:00</updated><title type='text'>Cuando el mundo era un triángulo...</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/img/268/3813/640/Foto%201.jpg"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: #000000 1px solid; BORDER-TOP: #000000 1px solid; MARGIN: 2px; BORDER-LEFT: #000000 1px solid; BORDER-BOTTOM: #000000 1px solid" src="http://photos1.blogger.com/img/268/3813/400/Foto%201.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Julita &lt;a href="http://www.hello.com/" target="ext"&gt;&lt;img style="BORDER-RIGHT: 0px; PADDING-RIGHT: 0px; BORDER-TOP: 0px; PADDING-LEFT: 0px; BACKGROUND: none transparent scroll repeat 0% 0%; PADDING-BOTTOM: 0px; BORDER-LEFT: 0px; PADDING-TOP: 0px; BORDER-BOTTOM: 0px" alt="Posted by Hello" src="http://photos1.blogger.com/pbh.gif" align="absMiddle" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110950854051734209?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110950854051734209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110950854051734209' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950854051734209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950854051734209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/02/cuando-el-mundo-era-un-tringulo_27.html' title='Cuando el mundo era un triángulo...'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110950711295511151</id><published>2005-02-27T22:00:00.000+01:00</published><updated>2005-02-27T13:25:12.956+01:00</updated><title type='text'>Sinopsis</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;"Los blandos no tienen canciones"&lt;/strong&gt; es una novela desasosegante, incómoda, que al lector le costará clasificar. Los avatares de la amistad entre dos mujeres, narrados con una prosa ágil y sin concesiones, nos sumergen en una historia extraña, cruel, que nos obliga a plantearnos cuestiones muy íntimas. Locura, amistad, odio, sexo, amor, maternidad, desengaño, abnegación... La autora nos ofrece una visión cruda e irónica del alma humana, a través de una intriga de sorprendente final.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110950711295511151?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110950711295511151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110950711295511151' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950711295511151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950711295511151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/02/sinopsis_27.html' title='Sinopsis'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110950590711938984</id><published>2005-02-27T13:05:00.000+01:00</published><updated>2005-02-27T13:05:07.120+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href='http://photos1.blogger.com/img/268/3813/640/Cartel02.jpg'&gt;&lt;img border='0' style='border:1px solid #000000; margin:2px' src='http://photos1.blogger.com/img/268/3813/400/Cartel02.jpg'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Portada&amp;nbsp;&lt;a href='http://www.hello.com/' target='ext'&gt;&lt;img src='http://photos1.blogger.com/pbh.gif' alt='Posted by Hello' border='0' style='border:0px;padding:0px;background:transparent;' align='absmiddle'&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110950590711938984?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110950590711938984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110950590711938984' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950590711938984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950590711938984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/02/portada.html' title=''/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110950391042463090</id><published>2005-02-27T12:17:00.000+01:00</published><updated>2005-02-27T12:31:50.440+01:00</updated><title type='text'>Los blandos no tienen canciones</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#3333ff;"&gt;CAPÍTULO UNO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Me enteré por él y por ella, Renate me lo contó a la mañana siguiente, transida de dolor por la quemadura que ya mostraba indicios de infección y por no haber sellado plenamente el pacto con su hijo, y Roberto, tres semanas después, esa extraña noche que decidió visitarme, no sé si por propia voluntad o siguiendo alguna orden que aún no he podido desentrañar. Ocurrió un martes. Esa tarde, todavía tendida en la cama, Renate dejó el libro sobre la mesa de noche, junto al cenicero repleto de colillas y a un frasco de sal de frutas casi vacío, y llamó a Roberto que estudiaba en su habitación. El muchacho, sin levantar la vista del libro, esperó a que lo nombrara por segunda vez intentando retrasar el momento en que terminaría por complacerla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Robert ¿Por qué no jugamos a las cartas? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Tal vez porque deseaba una tarde sin sobresaltos, su voz perezosa lo inquietó (las situaciones familiares más difíciles se habían desatado sin querer, a partir de conversaciones poco importantes); no obstante, con delicadeza para no alterarla, se negó. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- No puedo mamá, es mi último año de instituto y quiero aprobar todas las asignaturas para no jorobarme las vacaciones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Renate se incorporó, recogió su melena larga y grasienta con un pañuelo, se alisó la blusa mal abotonada, sacudió la falda larga intentando borrar las arrugas producidas por tanta modorra y se acercó por detrás con sigilo, y, sin que se diera cuenta, lo sujetó a la silla con un abrazo. Roberto, rígido, fijó los ojos en la pared sin ofrecer resistencia; pero no pudo evitar que se le resecaran los labios y la piel blanca de su cara se llenara de manchas rojas. Quería a su madre pero le repugnaba ese aliento agrio, el olor rancio de su cuerpo; además, no comprendía por qué siempre tenía que salirse con la suya.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Entonces jugaremos a un juego que te va a fascinar: sólo tendremos que concentrarnos sin cerrar los ojos, y luego, lentamente, como si de un rito se tratase, grabaremos la inicial del nombre de cada uno en alguna parte de nuestro cuerpo. Y gracias a que empiezan con la misma letra, los dos viviremos idénticas historias y nos perpetuaremos el uno en el otro -. Antes de retirar los brazos del cuello, le besó la nuca y masajeó sus hombros, después se apartó y esperó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Aunque presentía una tarde agitada, Roberto hizo ademán de levantarse; pero lo pensó mejor y decidió prestarse al juego para que lo dejara estudiar en paz (otra vez subía por su garganta esa angustia untuosa que lo agotaba sin remedio). Todavía sentado, apretó los labios, se secó una gota de sudor de la frente, cogió un rotulador negro y, apoyando el codo sobre la mesa con el puño cerrado en alto, dibujó una erre mayúscula en el interior del brazo. Aún no había terminado cuando Renate, de un manotazo, hizo que el rotulador fuese a parar a la papelera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¡Así no tiene gracia! La única regla del juego pone como condición que debe quedar grabada para siempre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La mujer se dirigió a su habitación, cogió una vela de la estantería atestada de volúmenes y la encendió. Atardecía. Por la ventana se colaba la oscuridad entre cenicienta y rojiza por el bochorno. En el vano de la puerta, sudoroso, Roberto observaba el andar inestable de su madre que volvía haciendo oscilar la llama.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Toma, si quieres, aprovecha las líneas que has trazado, pero recuerda que nuestro vínculo debe quedar tallado a fuego.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al acercarle la vela a los ojos, el muchacho dio un paso atrás y tropezó con la silla. Al tiempo que hacía equilibrio, protestó:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Me revienta esa clase de bromas, mamá; sabes que odio el olor de la cera en verano -. Luego, sopló con fuerza hasta apagar la llama, la empujó y se escabulló hacia el salón, aunque no tenía claro adónde ir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Ella lo persiguió con la vela en la mano que apenas humeaba, lo sujetó como pudo contra la pared del ventanal y le ordenó que no se moviera. Él, levantó la mano para descargarla en el rostro de su madre (tenía más fuerza y, si quisiera, podría deshacerse de ella); sin embargo, se detuvo y obedeció, en situaciones como ésta, sentía terror al imaginar el después, si apelara a la violencia. Renate lo sabía, jugaba con ventaja, de algo tenía que servirle su condición de madre, y aunque tuvo que ponerse de puntillas porque el muchacho había crecido una burrada en este último tiempo, lo cogió del pelo con dificultad, lo arrastró hacia la habitación llevándose por delante la mesa de estudio y lo tiró sobre su cama.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Soy tu madre y te quiero, que hayas cumplido diecisiete años, no significa que puedas faltarme al respeto. Anda, enciéndela.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Al oír su voz asmática, como llegada del más allá, Roberto comprendió que no debía contradecirle; tratando de dominar el temblor que le producía tanta tensión acumulada, cogió la vela y volvió a encenderla con el mechero. Renate bajó la persiana, se sentó a su lado, recogió la manga izquierda de su blusa y, sin quitarle los ojos de encima, arrimó el brazo a la llama.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- Ya que eres un cagón, te demostraré qué fácil es marcarnos para toda la vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El hijo apartó el fuego, quería impedírselo, pero sólo consiguió que ella lo acercara con agresividad y derramara la cera ardiente sobre su mano. Entonces, no tuvo más remedio que sujetar la vela y observar (aunque a veces apretaba los ojos hasta hundirlos en su cerebro) cómo ella describía, lentamente, con el brazo derecho sobre la llama, el trayecto de una R imaginaria que iba asomando en carne viva, dilatada y ondulante, entre jadeos de dolor y jirones de piel fundida. Roberto, sin poder contener la náusea por el olor a carne asada, desvió la mirada hacia los libros abandonados sobre la mesa de estudio y, con una horrible sensación de fracaso, se preguntó si lo sacarían de ese infierno. Renate, arrebolada y con el brazo inflamado, se acercó aún más a él y, al tiempo que le acariciaba la cabeza rubia, sentenció:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Ves qué sencillo? Ahora sí que ya nunca podrás confundirme con otra.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;em&gt;CONTINUARÁ...&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110950391042463090?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110950391042463090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110950391042463090' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950391042463090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950391042463090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/02/los-blandos-no-tienen-canciones.html' title='Los blandos no tienen canciones'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-11114766.post-110950793643141965</id><published>2005-02-27T11:30:00.000+01:00</published><updated>2005-02-27T14:07:38.790+01:00</updated><title type='text'>El silencio de los curas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La semana pasada, al oír hablar a los representantes de la Iglesia Católica en contra del derecho de las parejas homosexuales a la adopción, me indigné. No podía entender que los sacerdotes se arrogaran el derecho de opinar sobre la vida cuando viven callados ante la muerte. ¿Por qué cuando ETA mata se silencian sus voces? ¿Qué perversa interpretación de los Evangelios los lleva a apoyar con su silencio la sed de aniquilamiento de los terroristas? ¿En qué casos aplican ellos el quinto mandamiento? Nunca lo sabremos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acaso estén esperando a que los ángeles exterminadores acaben su faena. Entonces, cuando el tiempo coagule la sangre, el obispo de turno, rodeado de su comitiva, saldrá de su escondrijo y, ante los medios, pedirá perdón por no haber podido evitar tanta desgracia. Luego, con los ojos llenos de lágrimas, nos rogará que nos fundamos en un abrazo. Al fin habrá cumplido con el rito de la cobardía que permite a su Iglesia mantenerse en pie por los siglos de los siglos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;CARTA A EL PAÍS. 29 de septiembre de 2000.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/11114766-110950793643141965?l=juliabouza.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juliabouza.blogspot.com/feeds/110950793643141965/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=11114766&amp;postID=110950793643141965' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950793643141965'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/11114766/posts/default/110950793643141965'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juliabouza.blogspot.com/2005/02/el-silencio-de-los-curas.html' title='El silencio de los curas'/><author><name>Julia Bouza González</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00172557902263337409</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
